SEÑOR DEL MUNDO.
En este momento de reflexión encuentro que el papa Francisco ha recomendado leer este libro de Robert Hugh Benson, un converso inglés discípulo del beato cardenal Newman, que habla de su visión del anticristo.
Cuando fue escrito El Señor del Mundo hace 100 años el autor tuvo la intención de retratar lo que iba a ocurrir en el año 2000, por lo que adquiere un interesante carácter profético, ahora recomendado por el Papa.
Benson personifica al anticristo en Felsenburgh, un político extraordinariamente seductor, de apariencia mansa y dialogante, que con discursos llenos de una retórica emotiva, condimentados de constantes menciones a un reinado de paz en la tierra, logra enardecer a las multitudes, que acaban tributándole el culto reservado a los dioses. Felsenburgh promete al mundo la paz; y desde luego se la dá, aunque sea una paz falsa sostenida sobre un orden inicuo.
Naturalmente, la entronización de esta parodia de religión donde el hombre es Dios, discurre paralela a la persecución de los cristianos, que en la novela de Benson son ya muy pocos y aparecen a los ojos de las masas embaucadas y cretinizadas como un puñado de delincuentes; una persecución que Falsenburgh no hace al estilo de las sangrientas orgías de los Césares de antaño, sino de forma mucho más aséptica y taimada, envolviéndola de hipocresías cívicas que no hacen sino aumentar su prestigio a los ojos de la "opinión pública".
En la novela de Benson, la Iglesia es vista como una sociedad totalitaria que aspira al poder mundial y que por lo tanto conviene destruir. El régimen ve a los católicos como traidores de la humanidad, porque son los únicos que siguen diciendo que Dios es Dios.
Por qué se refiere el Papa a este libro en relación con la "colonización ideológica"? Cómo puede un pueblo liberarse de ella conservando su propia libertad?
En el Señor del Mundo no es Dios quien se hace hombre, sino que es el hombre que se hace dios. La tentación contiene la semilla del maligno para lograr reinar en la vida de los hombres. Fue la primera tentación de Adán y Eva y sigue presente hoy en día en tantas formas de proceder de nuestras sociedades.
Habrá que leer el libro para poder formarnos nuestra propia opinión.
Confieso que desde ya siento una gran curiosidad por haber sido recomendado por Su Santidad el papa Francisco pero también me dá miedo pensar en qué podemos llegar a convertirnos si nuestra vida se desarrollara al margen de Dios.


